Si duermes toda la noche del tirón, todas las horas que necesitas, pero aun así te sientes cansado al despertarte, algo anda mal con tu calidad del descanso. Una de las razones más habituales es la falta de sueño profundo, una fase crucial del ciclo del sueño imprescindible para una correcta recuperación física y mental. Descubre cómo alargarlo a continuación.

Sueño profundo: por qué es importante

El sueño profundo es la cuarta y penúltima fase del ciclo del sueño, en la que se producen una serie de procesos metabólicos y hormonales que ayudan a la recuperación física y psíquica. En ella el cuerpo entra en relajación profunda y es muy difícil despertarnos.

La carencia de sueño profundo se relaciona con trastornos como el sonambulismo o los terrores nocturnos y enfermedades como diabetes, enfermedades cardiovasculares o Alzheimer.

Cómo alargar el sueño profundo

El sueño profundo dura entre 20 y 40 minutos en el primer ciclo de sueño y va disminuyendo en los sucesivos (deberías tener unos 5 ciclos completos en una noche). Los relojes inteligentes, las pulseras de actividad y apps específicas del sueño te pueden ayudar a saber qué cantidad de sueño profundo tienes cada noche y, de ser insuficiente, alertarte para corregirlo. Para alargar esta fase puedes:

  • Evitar cenas copiosas antes de irte a dormir.
  • Practicar ejercicio durante el día.
  • Tener un ambiente adecuado en el dormitorio: ventilado, fresco, sin ruidos ni luces.
  • Tener un equipo de descanso adecuado y confortable que minimice los despertares nocturnos, como el colchón Lirón y su canapé a juego.
  • Darte un baño o ducha caliente 90 minutos antes de acostarte.
  • Calcular a qué hora deberías irte a dormir según cuando tengas que levantarte, así evitarás que la alarma coincida con tu fase de sueño profundo.