Cuando por fin decidimos cambiar de colchón, esperamos que sea mucho mejor y más cómodo que el anterior. Sin embargo, después de la primera noche en él, puede ocurrir que nos levantemos incómodos, o incluso doloridos, y no sepamos bien por qué. ¿Significa esto que nuestro nuevo colchón es peor? ¿Hemos elegido mal? No necesariamente. Como nuestro cuerpo está tan acostumbrado al modelo viejo, dormir sobre uno diferente nos puede generar sensaciones extrañas al principio. Es por eso por lo que se hace necesario un período de adaptación.

El período de adaptación a un colchón

Por lo general, a la mayoría de personas no les cuesta mucho adaptarse a un nuevo colchón. Unos ni lo notarán, otros tardarán algunos días y a algunos puede que les cueste alguna que otra semana amoldarse, pero al final casi todos empezarán a dormir perfectamente en el nuevo modelo.

Antes de culpar a tu nuevo colchón de todas tus molestias, ten paciencia y pruébalo bien durante unos 30 días como mínimo. Muchas veces la incomodidad es solo temporal y se produce porque el cuerpo se está adaptando a las nuevas características del colchón (firmeza, altura, confort…) y viceversa (postura al dormir, peso…). Si venías de dormir en un colchón viejo y con problemas como hundimientos o exceso de desgaste, es más probable que tengas estas dificultades.

Si el nuevo colchón es de un material diferente al antiguo, también es normal que al principio lo sientas raro. Puedes notarlo más cálido o más fresco, más duro o más blando, sentir más o menos los movimientos de tu acompañante…

Por último, no descartes que algunos de los problemas que puedas sufrir (dolores de espalda, insomnio…) se deban a otras causas y no a tu colchón.

Y si no me adapto… ¿qué hago?

Si pasa mucho tiempo y notas molestias persistentes, entonces puede que la razón sea que has escogido mal tu modelo de colchón. Como ya hemos tratado en algún post anterior, es muy importante preguntarse cuáles son nuestras verdaderas necesidades en descanso y dejarse asesorar por los expertos, así será más fácil acertar en la elección de nuestro colchón.

Para ahorrarse disgustos, lo mejor es apostar por colchones que te ofrezcan un largo período de prueba, como las 101 noches que te ofrece Duerme como un Lirón. Así podrás valorar bien si es el modelo adecuado para ti, y en su defecto poder devolverlo sin compromiso.